"Son las 11 de la noche y es la tercera vez que escucho este ruido de mier... No sé qué está pasando", empieza el guardia de seguridad del estadio Tomás Adolfo Ducó.

Con el celular en la mano, anuncia que se puso a filmar porque sabe que no le van a creer. A medida que baja unas escaleras, los ruidos de los que hablaba se empiezan a escuchar. De lejos ya se ve un escenario más que aterrador: una puerta que se abre y cierra, constante y violentamente. 

El valiente abre la puerta y se ve un vestuario vacío. Nadie. Sigue filmando mientras comprueba que no hay personas escondidas y se ve pasar una sombra que bien podría ser de un niño. 

Aterrador.