En Boca estaban ilusionados con una victoria de local que se escapó frente a una cancha llena incrédula que no dejó de alentar en todo el partido. Sin embargo, no hubo más paciencia con el guardameta de 22 años Agustín Rossi. Tras varias actuaciones pobres, se sumó gran parte de la responsabilidad en el segundo gol del visitante y cuando fue a patear un saque de arco hubo una silbatina atronadora. 

Se ve que más de uno se sintió culpable por el peso de cortarle la incipiente carrera, o tal vez se acordó del viejo lema xeneize "Esto es Boca y en Boca no se putean jugadores", entonces hubo aplausos de apoyo.